El
Nuevo Herald
Posted December 3, 2005
Alvarez
desafía a la Comisión de Miami-Dade
BY
JOAQUIM UTSET
El alcalde de Miami-Dade, Carlos Alvarez,
vetó ayer el paquete legislativo que contiene las polémicas
nueve solicitudes para alterar la frontera de desarrollo urbano
(UDB) tramitadas por la Comisión a Tallahassee, en un abierto
desafío a los comisionados para que ''no se limpien las manos''
y adopten una clara postura sobre el crecimiento urbano del condado.
Sin casi esperar a que se secara
la tinta de la resolución aprobada el miércoles, Alvarez
presentó ayer por la mañana en tiempo récord
su veto a la tramitación de las solicitudes al Departamento
estatal de Asuntos Comunitarios.
''No le dieron la cara'', dijo Alvarez.
''Decidieron lavarse las manos de esta papa caliente'', agregó.
El alcalde explicó que los
comisionados tenían la opción de denegar las solicitudes,
en una muestra de que están en contra de ampliar el área
urbana de Miami-Dade, pero prefirieron enviarlas a Tallahassee para
no tener que decidir sobre ellas hasta que el gobierno estatal no
se las devuelva en abril.
''Es hora de que el órgano
de gobierno del condado gobierne'', sostuvo Alvarez.
El veto a una decisión aprobada
por abrumadora mayoría es un claro desafío a la Comisión
en un tema sensible, en el que están enfrentados los poderosos
intereses de la industria de la construcción y la enérgica
oposición de sectores de la comunidad preocupados con el
impacto del crecimiento urbano.
En respuesta al veto, el presidente
de la Comisión, Joe Martínez, acusó en una
carta a Alvarez de lanzar sus objeciones escondido en su oficina,
sin bajar a debatir en el pleno de la Comisión, y calificó
de ''intelectualmente deshonesta'' la crítica a que soliciten
la opinión de Tallahassee.
''El ejercer liderazgo, señor
alcalde, no se basa en engañar, y no se basa en simplemente
cacarear los puntos de vista de un segmento del electorado o el
de la prensa'', agregó.
Las nueve solicitudes, que forman
parte del paquete de 27 enmiendas al plan maestro enviadas a Tallahassee,
suponen abrir más de 1,000 acres de tierras vírgenes
en las fronteras oeste y sur del condado.
Para el alcalde Alvarez, entregar
esas parcelas a la construcción significa agravar los actuales
problemas de congestión del tráfico, carencia de transporte
público, servicios públicos insuficientes y profundizar
el déficit en inversión infraestructural que sufre
Miami-Dade.
Los promotores inmobiliarios que
defienden la extensión de la frontera alegan que les permitirá
ofrecer al público viviendas, oficinas y parques industriales
más baratos que si tuvieran que pagar los altos costos de
los terrenos disponibles dentro de las zonas ya urbanizadas del
condado.
Los oponentes a la alteración
de la frontera aplaudieron como un acto de valentía
el veto de Alvarez, en un tema en el que la industria
inmobiliaria ha desplegado un verdadero ejército
de cabilderos. ''Es una bocanada de aire fresco'',
dijo Mike Pizzi, concejal de Miami Lakes. ''Esta Comisión
está vendida a los intereses especiales'',
agregó.
|